Seguridad biométrica
Antecedentes e importancia de la aplicación de la biometría en la seguridad y cuidado de la identidad personal
Seguridad biométrica.
El robo de identidad es un problema muy fuerte que enfrentan países como Estados Unidos, Canadá y algunos europeos. Esto se da cuando las bandas criminales dedicadas a esta actividad consiguen los datos personales de miles de personas alrededor del mundo. Con estos datos consiguen tarjetas y líneas de crédito que usan para su propio beneficio. Así tenemos que hay adolescentes de 14, 15 y 16 años que antes de tener su primera tarjeta de crédito ya deben enormes cantidades de dinero.
Ahora la tecnología se ha empezado a utilizar para combatir este tipo de crímenes. Los seres humanos tenemos características únicas e irrepetibles que nos diferencian a unos de otros.
Estas diferencias pueden ser utilizadas para asegurarse de que la persona sea efectivamente quien dice ser.
La primera vez que se utilizó la biometría para identificar a las personas fue en la China del siglo XIV. Joao de Barros, explorador y escritor portugués, fue testigo de cómo los comerciantes chinos usaban la biometría para distinguir a niños y adolescentes al estampar las impresiones y huellas de las palmas de las manos en papeles con tinta.
Fuera del caso de China, el método biométrico no fue utilizado sino hasta el siglo XIX. En ese entonces, la gente confiaba en la “memoria fotográfica” para identificar a las personas. En 1883, Alphonse Bertillon, antropólogo y policía de la ciudad de París, desarrolló el sistema antropométrico. Este sistema funcionaba gracias a las mediciones que se hacían de ciertas partes de la cabeza y del cuerpo, así como el registro de cicatrices, marcas individuales y tatuajes de cada persona. Todo iba muy bien hasta que este sistema falló al comprobarse que las medidas de cabeza y cuerpo podían coincidir en dos personas diferentes.
Al fallar el método de Bertillon, el policía inglés Richard Edward Henry, miembro de Scotland Yard, decidió emplear el mismo sistema que usaban los chinos, pero utilizando las huellas dactilares en lugar de las impresiones de las palmas de las manos.
De 30 años a la fecha, la biometría ha avanzado a pasos agigantados: ha pasado de las huellas dactilares a la medición del iris del ojo, reconocimiento de voz, retina, rostro, firma, geometría de la mano y venas de las muñecas.
Aunque todavía hay mucho por hacer en este campo, los avances hasta ahora logrados permiten un mejor nivel de seguridad en las áreas en los que estos sistemas se requieren.
Mercado mundial.
El mercado mundial de equipos biométricos alcanzó los 1,150 millones de dólares el año pasado y el mercado estadounidense representa la mitad del mercado mundial.
Los analistas de este sector estiman que dentro de dos años, el mercado global tendrá un valor de 3,500 millones de dólares, mientras que el mercado estadounidense se acercará a los 1,500 millones.
Desgraciadamente no hay información que nos permita saber el tamaño del mercado mexicano.
Muchas personas seguirán sufriendo por el robo de identidad pero con el tiempo, esta tecnología irá acotando el rango de acción de los delincuentes dedicados a esta actividad.
Artículo e investigación de Félix Loperena
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